En la recta final del verano, y estando el "Embalse do Bao" lleno hasta la bandera, tenía que hacer una panorámica del paisaje… no podía partir para Madrid sin hacerla. Siempre lo dejo todo para el último momento, porque mira que he pasado veces por el merendero del
Alto de Covelo, y tuve que esperar al último día de las vacaciones para inmortalizar el espectacular paisaje que se divisa desde allí. Como las prisas nunca son buenas y los medios son los que son, pues, tuve que improvisar. No era la mejor hora del día para fotografiar (hubiera preferido un amanecer o atardecer) tampoco tenía (ni tengo) una maquina panorámica para plasmar la inmensidad del espectáculo que veían mis ojos, sin embargo, creo que
el resultado final no quedo mal...
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