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Es la ruta jacobea gallega de mayor recorrido. Pasa por tierras de las provincias de Ourense, Pontevedra y A Coruña, de gran diversidad y riqueza geográfica y ecológica y con un cuantioso patrimonio histórico-artístico. Por su dilatado trazado presenta algunas alternativas, con diversos accesos a Galicia desde el noreste de Portugal y a través de la cuenca del río Sil, entrada tradicional a Galicia desde la antigüedad. Este Camino es una prolongación de la calzada romana denominada Vía de la Plata, que comunicaba las ciudades de Emerita Augusta (Mérida) con Asturica Augusta (Astorga), cruzando de sur a norte el oeste peninsular y salvando los cauces de los ríos Tajo y Duero. La vía romana se trazaría entre estas dos importantes ciudades hispanas del Imperio, aprovechando caminos más antiguos. En la Alta Edad Media este camino se mantuvo vivo, primero durante el período hispanovisigodo y después bajo la dominación islámica andalusí. La denominación “Vía de la Plata” deriva, precisamente, del sentido etimológico del original árabe “Bal’latta”, término con el que los musulmanes de al-Andalus designaron a aquella ancha vía pública, empedrada y de sólido trazado que se encaminaba hacia el norte cristiano. Esta ruta fue empleada, en parte, como camino para la infantería cordobesa en la aceifa que Almanzor dirigió contra Santiago de Compostela en el verano de 997 “Vía de la Plata” no hace referencia, por lo tanto, a nada que tenga que ver con la explotación o el comercio del metal precioso. En la Baja Edad Media este camino fue cristianizado de nuevo por los mozárabes de al-Andalus, que pudieron viajar y peregrinar a Compostela con mayores facilidades tras la conquista de Sevilla y Córdoba por el rey Fernando III el Santo (s. XIII) El episodio de la devolución de las campanas de Santiago a la ciudad compostelana, después de que fueran robadas por Almanzor en Compostela (997) y trasladadas a Córdoba, se relaciona, como puede imaginarse, con la Vía de la Plata. El camino Córdoba-Compostela iniciaba con esta devolución -un acto simbólico de singular significado- un nuevo período. A partir de mediados del siglo XIII, esta vía sur-norte fue reutilizada espontáneamente por los peregrinos jacobeos procedentes de Andalucía y Extremadura. Unos continuaban hasta Astorga, enlazando con el Camino Francés. Otros, sin embargo, tomaban el camino a Compostela por la desviación de Puebla de Sanabria-A Gudiña-Laza/Verín-Ourense-Santiago, que hacía el trayecto más corto y rectilíneo, mientras que algunos atravesaban el noreste de Portugal, hacia Bragança o Chaves, entrando por el sur de la provincia orensana hacia Verín, para seguir hacia Ourense por Laza o Xinzo de Limia. El tramo A Gudiña-A Serra Seca-Santiago de Campo Becerros-Laza-Ourense (A Verea Sur) mantuvo también su vitalidad en sentido contrario, camino de Castilla, por los gallegos que marchaban a trabajar a las siegas de la meseta. De este modo se fue consolidando una corriente peregrinatoria procedente del recristianizado sur peninsular, conducida por una pequeña red de itinerarios jacobeos. En la provincia de Ourense se conformó el Camino de Santiago del Sudeste, un camino en el que confluyen dos itinerarios: la continuación de la Vía de la Plata y los Caminos Portugueses de Bragança y Chaves. Desde la capital auriense, el Camino continúa hacia San Cristovo de Cea. Habría peregrinos que buscarían la hospitalidad monástica de la abadía de Oseira, mientras que otros se apresurarían para llegar a Dozón. Desde allí el Camino sigue hacia Lalín, Silleda y Ponte Ulla, aproximándose a Santiago por las inmediaciones del Pico Sacro. Hospitalidad y Peregrinación en la Ruta del Sudeste - Vía de la Plata La hospitalidad en el Camino de Santiago es una de las características más notables de la sensibilidad despertada por las peregrinaciones jacobeas. Una vez terminaban la peregrinación al santuario compostelano, los peregrinos regresaban a su lugar de origen y se reunían en cofradías que tenían por objeto cuidar del Camino, facilitar información y ayudar a preparar el viaje a los futuros jacobitas. Entre los viajeros más famosos que emplearon esta ruta para llegar a Santiago destacan el Gran Capitán, don Gonzalo Fernández de Córdoba, que peregrinó devotamente a Compostela cumpliendo una promesa, y Santo Toribio de Mogroviejo, licenciado en cánones por la Universidad de Santiago en 1568 y futuro arzobispo de Lima. El testimonio solidario de las cofradías de peregrinos, común a toda Europa, también se vivió en torno a la Vía de la Plata. Se trata de la Hermandad de Nuestra Señora de la Carballeda, también llamada Hermandad de los Falifos, establecida en la localidad zamorana de Rionegro del Puente. La documentación pontificia del siglo XVI referida a esta cofradía cita, de manera concluyente, las dedicaciones de sus devotos componentes: los cofrades “falifos” reparaban los puentes, limpiaban los malos caminos y atendían los hospitales de la ruta donde se hospedaban los peregrinos que se dirigían a Compostela. Los principales hospitales de peregrinos en la provincia de Ourense se encuentran en Xunqueira de Ambía, Verín, Monterrei, Allariz y Ourense. El primero se conoce por documentación de los años 1520-1540, guardada en el Archivo Histórico Provincial de Ourense, en la que se cita a don Alonso de Piña como fundador del hospital de peregrinos de Xunqueira de Ambía. Situado en las inmediaciones del centro monástico, este hospital tenía capacidad para acoger y atender a cien peregrinos nacionales y extranjeros. En Verín estaba el hospital de San Lázaro. El de Monterrei conserva todavía su portada con la fecha de fundación (1429), aunque se sabe que la hospitalidad de la alberguería condal existía desde 1320. Del hospital de Allariz, ubicado en el casco histórico y fundado entre los siglos XIII-XIV, todavía se conserva el viejo edificio con emblemas jacobeos grabados en la recia sillería de su fachada. Un documento de 1678 afirma que ofrecía cama y comida durante dos días a los peregrinos jacobeos procedentes de León, Castilla y Portugal. En la ciudad de Ourense era el hospital de San Roque, situado en el solar de la actual Alameda do Concello, el centro asistencial que atendía a enfermos, pobres y peregrinos. Su elegante portada renacentista todavía se conserva en la Praza da Trinidade. Su frontón clasicista cobija una imagen de Santiago Peregrino. Más al norte, en la provincia de Pontevedra, destacan la capilla del Espíritu Santo y el hospitalillo de A Estrada, donde en 1589, el vecino don Juan González de Figueroa donó en testamento una casa para que sirviese de hospicio a los peregrinos que se dirigían a visitar al Apóstol. También hay que tener en cuenta la hospitalidad monástica desarrollada en esta ruta jacobea, especialmente en la abadía de Santa María de Oseira. En sus claustros y en su hospital, cuyos orígenes se remontan a finales del siglo XII, atendieron los monjes cistercienses de Oseira a numerosos peregrinos que se dirigían a Compostela. En cuanto a las órdenes militares que cuidaban del Camino del Sudeste, destaca la presencia de la Orden de Santiago en el itinerario de Laza-Xunqueira-Ourense. La encomienda santiaguista de Barra protegía el camino de peregrinación en el tramo que va desde Codesedo, al pie del Monte Talariño, hasta Vilar de Gumareites, en términos de los actuales municipios de Sarreaus y Vilar de Barrio. La Orden de San Juan de Jerusalén (posteriormente, de Malta) tuvo un priorato en Allariz desde 1170, para cuidar el puente de Vilanova. Se conserva su hermosa iglesia románica de fines del siglo XII, formando un conjunto monumental con el puente medieval. Los caballeros de la Orden del Temple se situaron en Santa Mariña de Augasantas y comenzaron a levantar su iglesia |
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