![]() |
|
|
>
A Regueira
> Especiales > Xacobeo > El
Camino Portugués
[ |
|
| or |
Los vínculos del Camino Portugués con
Santiago el Mayor comienzan por su predicación en la Península Ibérica. Diversos historiadores tudenses reflejan la tradición inmemorial que sitúa a
Santiago como evangelizador de Tui, punto de entrada de esta ruta jacobea en Galicia. Santiago incluso designaría a uno de sus discípulos,
San Epitacio, como el primer prelado tudense.
Pero es Padrón, en esta misma ruta, el principal teatro de la predicación del Apóstol en el noroeste peninsular. Así se evidencia, sobre todo, en el promontorio de Santiaguiño do Monte, lugar en el que el peregrino puede encontrar huellas que -siempre según la tradición- recuerdan sus milagros y pisadas. Pero más importante aún que la estancia de Santiago en vida en estas tierras es el viaje que realizó después de muerto, conocido por la tradición como la “Traslatio”. La traslación del cuerpo de Santiago el Mayor -desde Palestina a Galicia hacia el año 44 d.C.- está contenida en el “Codex Calixtinus” (Libro III, Capítulo I) y en la “Historia Compostelana”, dos textos fundamentales del acervo jacobeo. Según estos textos, la nave que transporta el cuerpo del Apóstol Santiago, tras navegar por el Mediterráneo y la costa portuguesa, desembarca en Padrón. Desde aquí, después de amarrar el barco a un “pedrón” que se conserva bajo el altar de la actual iglesia padronesa de Santiago, los dos discípulos que custodian el cuerpo sufren toda suerte de persecuciones y asechanzas, particularmente de la pagana reina Lupa, cuyo palacio sitúa la leyenda en el Castro Lupario, muy cerca del actual Camino y de la propia ciudad de Santiago Finalmente, los discípulos conseguirán continuar su camino, vía romana adelante, hasta llegar al bosque de Libredón y dar sepultura al cuerpo del Apóstol, en lo que es actualmente la ciudad de Santiago Ejemplo tempranísimo del culto a Santiago en la Península Ibérica sería el famoso (y controvertido) epígrafe (s. IX) de la iglesia portuguesa de Castelo de Neiva, con una dedicatoria al Apóstol hecha por el obispo Nausto de Coimbra La reconquista portuguesa dio lugar a que, como en Castilla, las mesnadas de don Afonso Henriques invocaran a Santiago antes y durante el combate. Santiago caballero también realiza sus milagros en la vieja Lusitania contribuyendo a la toma de Coimbra (s. XI) y, como en Clavijo, peleando como un guerrero más en la batalla de Ourique La influencia inglesa en Portugal va sustituyendo el culto a Santiago, a fines ya del siglo XIV, por el de San Jorge. Pero en el norte del país nunca desapareció la devoción jacobea. El cancionero de Ajuda da buena muestra de ello. Y también los más de cien albergues (Misericordias) sitos al norte de Coimbra, que siempre reflejaron el paso de peregrinos. Y, por supuesto, las más de doscientas parroquias puestas bajo la advocación de Santiago en todo el país. Reyes y reinas lusitanos mostraron el interés jacobeo de la corte lusa emprendiendo en persona la peregrinación. Así lo hicieron don Manuel el Afortunado y la Rainha Santa, Isabel de Portugal, que peregrinó a Compostela en dos ocasiones, una de ellas (1335), según cuenta la tradición, de incógnito. Santa Isabel, una aragonesa hija de Pedro III de Aragón y Constanza de Sicilia y nieta de Jaime el Conquistador, casada a los doce años con el monarca Denís, el célebre rey-poeta de múltiples cantigas de amigo, es una de las mujeres más singulares de la época (ss. XIII-XIV), especialmente por su capacidad negociadora y pacificadora. Está enterrada en el convento de Santa Clara de Coimbra, por ella fundado, y su devoción jacobea quedó patente al querer ser amortajada con atuendo jacobeo y bordón de peregrino. |
| © A Regueira.com Todos los derechos reservados | |